viernes, 19 de octubre de 2012

instilando-la-palabra


Entre todos los sentimientos, me parece formidable mantener la idea de que se puede ser diferente, no lo puedo negar. ambos merecemos otra oportunidad, otras tantas oportunidades, porque su misericordia es infinita y debo reconocer que todo mal camino se debe por lo menos tratar de enderezar, estoy harto de seguir fingiendo, es lamentable que pase después de seis décadas, la falta de sentidos distingue las posibilidades que antes fueron infinitas y que ahora, se van diluyendo poco a poco.  Debes tener razón y yo debo aceptar que la tienes no puedo decir otra cosa, estaría engañándome, y sería muy cruel que eso pasara, tengo planes, lo confieso. tengo planes a pesar de no ser fuerte a la hora de un resumen final, no te dejaré escapar voy a decidir por ti, lo tengo decidido, estoy en la mirada de las circunstancias, ciego, febril, atemorizado, decadente, decrépito, más mortal cada día, y por si fuera poco, insensible, agotada la mirada, aquella, que en otros tiempos, parecía marcar la diferencia entre el abismo y tu capacidad para improvisar, me falta el aliento, dibujo, cada vez menos, y ya no te recuerdo, agrias son las noches de mi insomnio, y fétido es el olor de la miseria, aquí. las apuestas terminaron nuestro sagaz entendimiento se volvió rutinario, noches vacía, cuencas secas, desesperanza, dolor, multitudes que se avalanchan hacia la nada, el bullicio de las calles se tiñe con el despropósito, agradece los momentos de inspiración en los que la figura de tu encanto se parecen a las adivinanzas que se practican en las noches de frío. y no, no te recuerdo, estoy parado en las orillas de la nada, tiritando de superficialidad, lamentando las derrotas pasadas, las afecciones y los desánimos que algún día juntos compartimos, no te puedo decir lo que ya no pienso, el ahogo que me produce reflexionar como en otros tiempos, vi tu solicitud -y callé- jamás estaremos de acuerdo. Con todo, te celebro y te saludo.

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