Entre todos los sentimientos, me parece formidable mantener la idea de
que se puede ser diferente, no lo puedo negar. ambos merecemos otra
oportunidad, otras tantas oportunidades, porque su misericordia es infinita y
debo reconocer que todo mal camino se debe por lo menos tratar de enderezar,
estoy harto de seguir fingiendo, es lamentable que pase después de seis
décadas, la falta de sentidos distingue las posibilidades que antes fueron
infinitas y que ahora, se van diluyendo poco a poco. Debes tener razón y
yo debo aceptar que la tienes no puedo decir otra cosa, estaría engañándome, y
sería muy cruel que eso pasara, tengo planes, lo confieso. tengo planes a pesar
de no ser fuerte a la hora de un resumen final, no te dejaré escapar voy a
decidir por ti, lo tengo decidido, estoy en la mirada de las circunstancias,
ciego, febril, atemorizado, decadente, decrépito, más mortal cada día, y por si
fuera poco, insensible, agotada la mirada, aquella, que en otros tiempos,
parecía marcar la diferencia entre el abismo y tu capacidad para improvisar, me
falta el aliento, dibujo, cada vez menos, y ya no te recuerdo, agrias son las
noches de mi insomnio, y fétido es el olor de la miseria, aquí. las apuestas
terminaron nuestro sagaz entendimiento se volvió rutinario, noches vacía,
cuencas secas, desesperanza, dolor, multitudes que se avalanchan hacia la nada,
el bullicio de las calles se tiñe con el despropósito, agradece los momentos de
inspiración en los que la figura de tu encanto se parecen a las adivinanzas que
se practican en las noches de frío. y no, no te recuerdo, estoy parado en las
orillas de la nada, tiritando de superficialidad, lamentando las derrotas
pasadas, las afecciones y los desánimos que algún día juntos compartimos, no te
puedo decir lo que ya no pienso, el ahogo que me produce reflexionar como en
otros tiempos, vi tu solicitud -y callé- jamás estaremos de acuerdo. Con todo,
te celebro y te saludo.
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