Resulta
preocupante saber que las contradicciones y comportamientos de la
superestructura (lenguaje althusseriano, ya lo sé) política, y más en concreto
de la política del Estado, se están convirtiendo en desafecciones y
enfrentamientos entre la ciudadanía. Me llegan ecos de desaveniencias
familiares, discusiones duras y situaciones violentas. Mal cariz tiene el
asunto. Si es el Estado quien abandona al ciudadano. Si son sus representantes
los que motivan la división social hasta en los núcleos más elementales. Si
vuelve la intolerancia e imposición de unos que apenas dejan expresarse a los
otros...¿no será el miedo, agazapado tras las ideas rancias y engañosas de la
tradición histórica del país, lo que obra como espada exterminadora de la
convivencia? Mal cariz, desde luego.
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